Ana Foligna y Gaia Rosviar dieron vida a Pequeña Anita, una obra que nace del teatro, pero que va mucho más allá del escenario. A través de una historia cercana y llena de sensibilidad, ambas artistas invitan a niños y adultos a descubrir sus fortalezas, confiar en sí mismos y mirar el mundo desde la curiosidad y el juego.
En esta segunda parte de la entrevista exclusiva para Socialmente Artista, Ana Foligna comparte qué la impulsa a seguir creando, cómo nació Pequeña Anita y el proceso de investigación que dio forma a una obra pensada para acompañar el crecimiento emocional de las infancias.

Hay obras que nacen para entretener y otras que buscan dejar una huella. Pequeña Anita pertenece a estas últimas. Detrás de cada escena hay un proceso de investigación, reflexión y trabajo creativo que comenzó mucho antes de subir al escenario.
En esta segunda parte de la conversación, Ana Foligna nos invita a conocer cómo, junto a Gaia Rosviar, transformó una idea en un proyecto que acerca a niños y adultos herramientas para descubrir sus fortalezas y confiar en sí mismos.
¿Te perdiste la primera parte?
Antes de descubrir cómo nació Pequeña Anita, te invitamos a leer la primera parte de nuestra conversación con Ana Foligna, donde repasamos sus comienzos en el arte, las pausas que marcaron su trayectoria y la importancia de volver a jugar para seguir creando.
Leer la primera parte de la entrevista
Una obra para descubrir el poder que todos llevamos dentro
Mercedes Mathey: Hoy seguís impulsando proyectos y creando activamente. ¿Qué es lo que te sigue moviendo a iniciar nuevas aventuras artísticas?
Ana Foligna: Lo que más me mueve es la posibilidad de mostrar algo diferente, especialmente a los más chicos.
Mientras escribíamos Pequeña Anita, pensaba que, si alguien me hubiera hablado de estas herramientas cuando yo era niña, seguramente habría recorrido un camino parecido, pero con otra mirada. Habría entendido antes que todos tenemos capacidades propias para enfrentar los miedos, resolver conflictos o relacionarnos con los demás.
Por eso sigo escribiendo y creando. En el Laboratorio de Anita intento transmitir que todos llevamos un artista dentro, aunque nunca nos subamos a un escenario. Todos podemos descubrir nuevas formas de expresarnos y de conocernos mejor.
Y con Pequeña Anita queremos mostrarles a los niños que ya poseen un montón de recursos dentro de sí mismos, recursos que pueden ayudarlos a afrontar los desafíos de la vida con mayor confianza.

Cómo nació Pequeña Anita
Del primer borrador a la versión definitiva
Mercedes Mathey: Me emociona mucho escucharte porque no puedo evitar pensar en mi hija, que tiene tres años. Siento que los niños también nos enseñan constantemente y que, como madres, aprendemos junto a ellos. Por eso me parece tan valioso que una obra de teatro pueda convertirse en una herramienta para ayudarles a descubrir su propio poder, a reconocer quiénes son y a confiar en sí mismos desde pequeños.
Ana Foligna: Ese fue justamente nuestro propósito. Pero para llegar ahí no alcanzaba con escribir una historia. Detrás de Pequeña Anita hubo un largo proceso de investigación.
Empezamos a profundizar en temas como los chakras, los colores, el significado de cada uno y la relación que podían tener con las emociones y el crecimiento personal. La primera versión de la obra era muchísimo más grande. Tenía muchos personajes, escenas y conceptos.
Recuerdo que, cuando volvimos a reunirnos con Gaia Rosviar, las dos llegamos a la misma conclusión: era una obra maravillosa, pero imposible de llevar al escenario en ese momento.
Entonces decidimos hacer algo más sencillo, sin perder la esencia de todo lo que queríamos transmitir.
Así nació la versión actual de Pequeña Anita.
Aunque sea una obra más pequeña, conserva el mismo corazón con el que fue creada.

Una historia para descubrir que todos somos únicos
Mercedes Mathey: Me parece muy interesante todo ese trabajo previo de investigación porque muchas veces, cuando vemos una obra de teatro, solo conocemos el resultado final. Sin embargo, detrás hay un proceso enorme de búsqueda y de decisiones creativas.
Antes de pasar a la siguiente pregunta, me gustaría que nos contaras un poco más sobre Pequeña Anita. ¿De qué trata exactamente la obra?
Ana Foligna: Pequeña Anita cuenta la historia de una abuela y de una niña llamada Anita que un día no quiere ir al colegio. A partir de esa situación, la abuela empieza a preguntarle qué le pasa y descubre que todo tiene que ver con una compañera con la que está teniendo dificultades.
Es entonces cuando decide enseñarle que todos llevamos dentro distintos centros de energía, los chakras, y que cada uno de ellos representa fortalezas que pueden ayudarnos a afrontar los desafíos que aparecen en la vida.
Pero, más allá de los chakras, lo que realmente queremos transmitir es un mensaje muy sencillo: todos somos únicos e irrepetibles.
Durante toda la obra acompañamos a Anita para que descubra que no necesita compararse con nadie ni sentirse menos que los demás. Lo importante es reconocer las herramientas que ya tiene dentro de sí.
Si, cuando termina la función, un niño se va pensando que puede confiar un poco más en sí mismo, siento que la obra ya cumplió su propósito.

El teatro, una herramienta para crecer y confiar en uno mismo
Mercedes Mathey: Escuchándote, pienso que el teatro puede convertirse en mucho más que un espacio para entretener. También puede ser una herramienta para acompañar a los niños en su desarrollo y ayudarles a descubrir quiénes son.
Ana Foligna: Exactamente. Ese era nuestro deseo desde el principio.
Queríamos que los chicos disfrutaran de la historia, se rieran, cantaran y jugaran, pero también que pudieran llevarse algo cuando terminaran la función.
Cuando Anita descubre que todos tenemos fortalezas dentro de nosotros, también entiende que no necesita compararse con nadie. La obra habla de los chakras, de los colores y de los centros de energía, pero sobre todo habla de confianza.
Recuerdo que, al terminar una de las funciones, una nena se acercó y me preguntó: «¿Es verdad que tenemos todo eso dentro del cuerpo?».
Le respondí que sí.
Y después le dije: «Tenés el poder de hacer todo lo que quieras».
La obra transmite que todos somos únicos e irrepetibles. Si los niños empiezan a escuchar ese mensaje desde pequeños y aprenden a no dudar de sí mismos por lo que venga del exterior, ya estamos sembrando algo muy valioso.
Si al salir del teatro un solo niño se hace una pregunta sobre sí mismo o empieza a confiar un poco más en lo que es capaz de hacer, siento que Pequeña Anita ya está recorriendo el camino que soñamos cuando empezamos a escribirla.
«Si un niño sale del teatro confiando un poco más en sí mismo, la obra ya está en buen camino.»
— Ana Foligna
Detrás de Pequeña Anita no solo hay una obra de teatro. Hay meses de investigación, escritura y conversaciones entre Ana Foligna y Gaia Rosviar para transformar una idea en una experiencia capaz de despertar preguntas, fortalecer la autoestima y recordar que cada niño posee un valor único.
En la próxima entrega conoceremos el universo del Laboratorio de Anita, la historia personal que inspiró a Ana Foligna a crear este proyecto y por qué, para ella, nunca dejamos de necesitar espacios donde el arte, el juego y la imaginación nos ayuden a seguir creciendo.
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En la tercera y última parte de esta entrevista exclusiva para Socialmente Artista, Ana Foligna nos hablará del nacimiento del Laboratorio de Anita, de la inspiración detrás de sus cuentos y de un mensaje que atraviesa toda su trayectoria: los sueños no tienen edad cuando seguimos permitiéndonos crear.
Próximamente en Socialmente Artista.
