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El Laboratorio de Anita: el espacio donde Ana Foligna invita a volver a crear

Después de dar vida a Pequeña Anita, Ana Foligna siguió desarrollando un proyecto que nace de una convicción profunda: el arte no pertenece solo a quienes viven de él. En esta tercera y última parte de la entrevista para Socialmente Artista, hablamos sobre el Laboratorio de Anita, la creatividad cotidiana, los sueños que no tienen fecha de caducidad y la importancia de seguir creando a cualquier edad.

A lo largo de esta conversación, Ana Foligna compartió su recorrido artístico, las pausas que marcaron su carrera y el nacimiento de Pequeña Anita. Pero detrás de esa obra también existe un proyecto que amplía esa misma mirada: un espacio donde el arte deja de ser un objetivo para convertirse en una forma de volver a conectar con uno mismo.

¿Te perdiste las entregas anteriores?

Lee la primera parte de la entrevista a Ana Foligna.

Descubre la segunda parte dedicada a Pequeña Anita.

El Laboratorio de Anita: un espacio para volver a crear

Mercedes Mathey: Además de tu trabajo como artista, desarrollaste el Laboratorio de Anita, un espacio creativo con una identidad muy particular. ¿Cómo nació este proyecto y qué lugar ocupa hoy en tu vida?

Ana Foligna: El Laboratorio de Anita nació de una necesidad muy personal: demostrar que el arte no es una sola cosa. Siempre sentí que la creatividad podía expresarse de muchas maneras y que necesitábamos espacios donde experimentar sin miedo a hacerlo bien o mal.

Con el tiempo empecé a notar que, incluso en talleres creativos, muchas personas llegaban con vergüenza o con miedo a expresarse. Recuerdo proponer algo tan simple como moverse al ritmo de la música y descubrir que a algunos les costaba muchísimo. Ahí entendí que no necesitábamos otro lugar donde aprender técnicas, sino un espacio donde volver a jugar.

Por eso lo llamé Laboratorio. Un laboratorio es un lugar donde se prueba, se mezcla, se investiga y, a veces, las cosas salen como esperábamos y otras no. Para mí, crear funciona exactamente igual. Hay ideas que florecen y otras que simplemente nos enseñan algo para el siguiente intento.

Lo más importante es que nadie se sienta juzgado. No hace falta contar la historia más profunda de tu vida para conectar con el arte. A veces alcanza con cantar, pintar, escribir, bailar o simplemente permitirse hacer algo diferente durante un rato. Ese pequeño espacio puede ser suficiente para volver a encontrarse con uno mismo.

Pequeña Anita, una historia inspirada en la infancia de Ana Foligna

Mercedes Mathey: ¿Qué encontraste en Anita que resonó de una manera tan especial con vos?

Ana Foligna: Anita tiene mucho de mi propia historia. Escribir Pequeña Anita fue volver a mirar a esa niña que fui, a muchas de las cosas que sentía y que, en ese momento, no sabía cómo explicar.

Recuerdo que, cuando tenía unos cinco años, estaba jugando en el patio de la casa de mis abuelos y juré haber visto un león. Grité tan fuerte que salieron todos a ver qué pasaba. Con el tiempo entendí que quizá no había un león, pero esa imagen quedó grabada en mí. Hoy creo que hablaba de otra cosa, de la forma en que los niños viven el mundo y de todo aquello que sienten sin encontrar siempre las palabras para expresarlo.

Esa experiencia, y muchas otras, fueron dando forma a Pequeña Anita. Quería escribir una historia para aquellos niños que, como me pasó a mí, alguna vez sintieron que no encajaban o que no comprendían lo que les ocurría. Quería que supieran que todos tenemos recursos para afrontar nuestros miedos, crear, imaginar y encontrar nuestras propias respuestas.

El proyecto comenzó con siete cuentos, uno dedicado a cada chakra. Después llegó una primera versión de la obra, mucho más grande de lo que podíamos llevar al escenario. Con el tiempo fuimos transformándola hasta convertirla en la historia que hoy conocen los niños. Más adelante volví a escribir el cuento, tomando como base la obra teatral, para que también pudiera llegar a colegios y a las primeras infancias.

Mi sueño es que Pequeña Anita siga creciendo y que, algún día, pueda llegar a otros lugares y acompañar a muchos más chicos a descubrir todo lo que son capaces de hacer.

Nunca es tarde para empezar

Mercedes Mathey: Muchas personas sienten que ciertos sueños tienen fecha de caducidad. Desde tu experiencia, ¿qué te enseñó el paso de los años sobre crear, reinventarte y comenzar nuevos proyectos?

Ana Foligna: Aprendí que los sueños no tienen edad. Pueden transformarse, cambiar de forma o esperar el momento adecuado, pero nunca dejan de tener valor. Si hay algo que realmente querés hacer, creo que vale la pena intentarlo, siempre de la mejor manera posible para vos y para quienes te rodean.

Con el paso de los años también entendí que disfrutar de la vida no significa quedarse quieto. Muchas veces parece que, al llegar a cierta edad, lo único que queda es descansar. Yo no lo vivo así. Para mí, disfrutar también es seguir imaginando proyectos, aprender cosas nuevas y mantener viva la curiosidad.

De alguna manera, quiero cambiar esa idea con la que crecimos. Recuerdo a mis abuelos viviendo una etapa muy distinta, pero yo siento que hoy puedo elegir otro camino. Quiero seguir creando, escribiendo, investigando y compartiendo todo lo que todavía tengo para dar.

El miedo aparece, claro que sí. Siempre hay dudas y personas que cuestionan si vale la pena empezar algo nuevo. Pero aprendí que el verdadero riesgo no es intentarlo, sino quedarse con las ganas. Prefiero descubrir hasta dónde puedo llegar antes que preguntarme, dentro de unos años, qué habría pasado si lo hubiera intentado.

Crear también es una forma de vivir

Mercedes Mathey: Si pudieras hablarle a alguien que tiene un proyecto, una pasión o un sueño artístico guardado porque piensa que ya es tarde, ¿qué le dirías?

Ana Foligna: Le diría que lo saque del cajón. Que vuelva a mirarlo, que lo reescriba si hace falta y, sobre todo, que se anime a hacerlo. No importa si empieza en su casa, en un teatro, en un colegio o en una plaza. Lo importante es dar el primer paso.

Muchas veces pensamos que solo vale aquello que llega muy lejos o que alcanza reconocimiento. Yo no lo creo. Para mí, el verdadero éxito empieza cuando uno se permite hacer eso que lleva tanto tiempo deseando.

No hace falta convertirse en una persona famosa para sentir que un sueño valió la pena. Puede ser escribir un libro, plantar una huerta, hacer fotografías, pintar, narrar cuentos o simplemente recuperar una pasión que había quedado olvidada. Lo importante es dejar de postergarlo.

También creo que la sociedad nos cuenta una historia equivocada sobre la edad. Parece que cada etapa de la vida viene acompañada de una etiqueta y de una lista de cosas que deberíamos o no deberíamos hacer. Pero las personas somos mucho más que eso. Somos nuestras ganas de aprender, de crear y de seguir descubriendo quiénes somos.

Al final, crear también es una manera de vivir. Es elegir seguir imaginando, seguir aprendiendo y seguir encontrando belleza en las cosas más sencillas. Mientras conservemos esa capacidad, siempre habrá un nuevo comienzo esperándonos.

Nos quedamos con esta frase

«No importa la edad que tengas. Si hay un sueño que sigue esperándote, animate a dar el primer paso.»

— Ana Foligna

Una idea para llevarte de esta conversación

Quizás la mayor enseñanza que deja Ana Foligna no tenga que ver únicamente con el teatro o con Pequeña Anita, sino con la manera en que elegimos vivir. Crear no significa solo producir una obra, escribir un libro o subir a un escenario. También puede ser preparar una mesa con cariño, regalarse un momento para imaginar, recuperar un proyecto olvidado o volver a confiar en una idea que parecía imposible.

En un mundo que muchas veces nos invita a ir cada vez más rápido, esta conversación nos recuerda que nunca dejamos de ser artistas cuando seguimos permitiéndonos jugar, aprender y crear.

Descubre más historias de artistas

Cada artista vive el arte de una manera diferente. En Socialmente Artista compartimos entrevistas, proyectos y conversaciones con personas que, desde distintos recorridos, nos recuerdan que crear también es una forma de habitar el mundo.

Si disfrutaste esta entrevista con Ana Foligna, te invitamos a seguir explorando las historias de otros artistas que forman parte de esta comunidad.

Explora todas nuestras entrevistas.

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Pequeña Anita: la obra de Ana Foligna y Gaia Rosviar que invita a volver a jugar

Ana Foligna y Gaia Rosviar dieron vida a Pequeña Anita, una obra que nace del teatro, pero que va mucho más allá del escenario. A través de una historia cercana y llena de sensibilidad, ambas artistas invitan a niños y adultos a descubrir sus fortalezas, confiar en sí mismos y mirar el mundo desde la curiosidad y el juego.

En esta segunda parte de la entrevista exclusiva para Socialmente Artista, Ana Foligna comparte qué la impulsa a seguir creando, cómo nació Pequeña Anita y el proceso de investigación que dio forma a una obra pensada para acompañar el crecimiento emocional de las infancias.

Hay obras que nacen para entretener y otras que buscan dejar una huella. Pequeña Anita pertenece a estas últimas. Detrás de cada escena hay un proceso de investigación, reflexión y trabajo creativo que comenzó mucho antes de subir al escenario.

En esta segunda parte de la conversación, Ana Foligna nos invita a conocer cómo, junto a Gaia Rosviar, transformó una idea en un proyecto que acerca a niños y adultos herramientas para descubrir sus fortalezas y confiar en sí mismos.

¿Te perdiste la primera parte?

Antes de descubrir cómo nació Pequeña Anita, te invitamos a leer la primera parte de nuestra conversación con Ana Foligna, donde repasamos sus comienzos en el arte, las pausas que marcaron su trayectoria y la importancia de volver a jugar para seguir creando.

Leer la primera parte de la entrevista

Una obra para descubrir el poder que todos llevamos dentro

Mercedes Mathey: Hoy seguís impulsando proyectos y creando activamente. ¿Qué es lo que te sigue moviendo a iniciar nuevas aventuras artísticas?

Ana Foligna: Lo que más me mueve es la posibilidad de mostrar algo diferente, especialmente a los más chicos.

Mientras escribíamos Pequeña Anita, pensaba que, si alguien me hubiera hablado de estas herramientas cuando yo era niña, seguramente habría recorrido un camino parecido, pero con otra mirada. Habría entendido antes que todos tenemos capacidades propias para enfrentar los miedos, resolver conflictos o relacionarnos con los demás.

Por eso sigo escribiendo y creando. En el Laboratorio de Anita intento transmitir que todos llevamos un artista dentro, aunque nunca nos subamos a un escenario. Todos podemos descubrir nuevas formas de expresarnos y de conocernos mejor.

Y con Pequeña Anita queremos mostrarles a los niños que ya poseen un montón de recursos dentro de sí mismos, recursos que pueden ayudarlos a afrontar los desafíos de la vida con mayor confianza.

Cómo nació Pequeña Anita

Del primer borrador a la versión definitiva

Mercedes Mathey: Me emociona mucho escucharte porque no puedo evitar pensar en mi hija, que tiene tres años. Siento que los niños también nos enseñan constantemente y que, como madres, aprendemos junto a ellos. Por eso me parece tan valioso que una obra de teatro pueda convertirse en una herramienta para ayudarles a descubrir su propio poder, a reconocer quiénes son y a confiar en sí mismos desde pequeños.

Ana Foligna: Ese fue justamente nuestro propósito. Pero para llegar ahí no alcanzaba con escribir una historia. Detrás de Pequeña Anita hubo un largo proceso de investigación.

Empezamos a profundizar en temas como los chakras, los colores, el significado de cada uno y la relación que podían tener con las emociones y el crecimiento personal. La primera versión de la obra era muchísimo más grande. Tenía muchos personajes, escenas y conceptos.

Recuerdo que, cuando volvimos a reunirnos con Gaia Rosviar, las dos llegamos a la misma conclusión: era una obra maravillosa, pero imposible de llevar al escenario en ese momento.

Entonces decidimos hacer algo más sencillo, sin perder la esencia de todo lo que queríamos transmitir.

Así nació la versión actual de Pequeña Anita.

Aunque sea una obra más pequeña, conserva el mismo corazón con el que fue creada.

Una historia para descubrir que todos somos únicos

Mercedes Mathey: Me parece muy interesante todo ese trabajo previo de investigación porque muchas veces, cuando vemos una obra de teatro, solo conocemos el resultado final. Sin embargo, detrás hay un proceso enorme de búsqueda y de decisiones creativas.

Antes de pasar a la siguiente pregunta, me gustaría que nos contaras un poco más sobre Pequeña Anita. ¿De qué trata exactamente la obra?

Ana Foligna: Pequeña Anita cuenta la historia de una abuela y de una niña llamada Anita que un día no quiere ir al colegio. A partir de esa situación, la abuela empieza a preguntarle qué le pasa y descubre que todo tiene que ver con una compañera con la que está teniendo dificultades.

Es entonces cuando decide enseñarle que todos llevamos dentro distintos centros de energía, los chakras, y que cada uno de ellos representa fortalezas que pueden ayudarnos a afrontar los desafíos que aparecen en la vida.

Pero, más allá de los chakras, lo que realmente queremos transmitir es un mensaje muy sencillo: todos somos únicos e irrepetibles.

Durante toda la obra acompañamos a Anita para que descubra que no necesita compararse con nadie ni sentirse menos que los demás. Lo importante es reconocer las herramientas que ya tiene dentro de sí.

Si, cuando termina la función, un niño se va pensando que puede confiar un poco más en sí mismo, siento que la obra ya cumplió su propósito.

El teatro, una herramienta para crecer y confiar en uno mismo

Mercedes Mathey: Escuchándote, pienso que el teatro puede convertirse en mucho más que un espacio para entretener. También puede ser una herramienta para acompañar a los niños en su desarrollo y ayudarles a descubrir quiénes son.

Ana Foligna: Exactamente. Ese era nuestro deseo desde el principio.

Queríamos que los chicos disfrutaran de la historia, se rieran, cantaran y jugaran, pero también que pudieran llevarse algo cuando terminaran la función.

Cuando Anita descubre que todos tenemos fortalezas dentro de nosotros, también entiende que no necesita compararse con nadie. La obra habla de los chakras, de los colores y de los centros de energía, pero sobre todo habla de confianza.

Recuerdo que, al terminar una de las funciones, una nena se acercó y me preguntó: «¿Es verdad que tenemos todo eso dentro del cuerpo?».

Le respondí que sí.

Y después le dije: «Tenés el poder de hacer todo lo que quieras».

La obra transmite que todos somos únicos e irrepetibles. Si los niños empiezan a escuchar ese mensaje desde pequeños y aprenden a no dudar de sí mismos por lo que venga del exterior, ya estamos sembrando algo muy valioso.

Si al salir del teatro un solo niño se hace una pregunta sobre sí mismo o empieza a confiar un poco más en lo que es capaz de hacer, siento que Pequeña Anita ya está recorriendo el camino que soñamos cuando empezamos a escribirla.

«Si un niño sale del teatro confiando un poco más en sí mismo, la obra ya está en buen camino.»

— Ana Foligna

Detrás de Pequeña Anita no solo hay una obra de teatro. Hay meses de investigación, escritura y conversaciones entre Ana Foligna y Gaia Rosviar para transformar una idea en una experiencia capaz de despertar preguntas, fortalecer la autoestima y recordar que cada niño posee un valor único.

En la próxima entrega conoceremos el universo del Laboratorio de Anita, la historia personal que inspiró a Ana Foligna a crear este proyecto y por qué, para ella, nunca dejamos de necesitar espacios donde el arte, el juego y la imaginación nos ayuden a seguir creciendo.

Continúa leyendo

En la tercera y última parte de esta entrevista exclusiva para Socialmente Artista, Ana Foligna nos hablará del nacimiento del Laboratorio de Anita, de la inspiración detrás de sus cuentos y de un mensaje que atraviesa toda su trayectoria: los sueños no tienen edad cuando seguimos permitiéndonos crear.

Próximamente en Socialmente Artista.

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Ana Foligna: la artista argentina que demuestra que nunca es tarde para volver a crear

Ana Foligna, actriz, autora y creadora de Pequeña Anita y del Laboratorio de Anita, comparte en esta entrevista exclusiva para Socialmente Artista cómo ha construido una trayectoria marcada por la reinvención, el teatro y la creatividad, demostrando que nunca es tarde para volver a empezar.

Ana Foligna, durante la función de su obra Pequeña Anita, la obra.

Ana Foligna, durante la función de su obra Pequeña Anita, la obra.

Hay artistas cuya historia comienza sobre un escenario. Otros descubren su vocación con el paso del tiempo. Y después están quienes entienden que el arte no es un lugar al que se llega, sino una forma de habitar la vida.

Ese es el caso de Ana Foligna.

Música, teatro, cine, escritura y docencia forman parte de un recorrido atravesado por una misma búsqueda: crear, aprender y volver a empezar cuantas veces sea necesario.

En esta primera parte de la entrevista conversamos sobre sus comienzos, las pausas que marcaron su camino y una idea que atraviesa toda su obra: el arte no solo se aprende, también se juega.

¿Quién es Ana Foligna?

Mercedes Mathey: Ana, muchas gracias por compartir este espacio con Socialmente Artista. Para quienes todavía no te conocen, ¿quién es Ana Foligna y cómo comenzó tu vínculo con el arte?

Ana Foligna: Mi primer contacto con el arte fue cuando era muy chica. Siempre me gustó la música, tocar la guitarra y cantar. Más adelante estudié el profesorado de Música y empecé a trabajar en colegios, donde organizaba los espectáculos de fin de año.

Con el tiempo entendí que, sin darme cuenta, ya estaba haciendo teatro.

Tengo dos hijos, tres nietos y un marido que siempre acompañó mi camino. Hoy puedo decir que mis nietos fueron el motor de muchas de las cosas que hago.

Llegó un momento en el que sentí que ser profesora de Música ya no me alcanzaba. Necesitaba explorar otros lenguajes y fue entonces cuando estudié comedia musical con Pepe Cibrián.

Recuerdo perfectamente el primer día que subí a un escenario.

Pensé: «De acá no me bajo más. Este es mi lugar en el mundo.»

Trabajé con él durante varios años y, más tarde, apareció otro desafío: el cine.

Estudié guion y producción audiovisual y participé en distintos proyectos, entre ellos Argentina Beat, un documental sobre la historia del rock argentino que me permitió entrevistar a grandes músicos y descubrir otra manera de contar historias.

Hoy miro hacia atrás y entiendo que cada disciplina fue preparándome para la siguiente.

Las pausas también forman parte del camino artístico

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Mercedes Mathey: Muchas veces creemos que una carrera artística debería ser lineal, sin interrupciones. Sin embargo, en tu historia aparecen varias pausas. ¿Cómo las viviste?

Ana Foligna: Las primeras pausas estuvieron muy relacionadas con mi familia. Cuando trabajaba con Pepe Cibrián, mis hijos eran pequeños y tenía dos mundos completamente distintos: el teatro por la noche y la vida familiar durante el día. Llegó un momento en el que sentí que tenía que elegir, y elegí a mi familia. Nunca me arrepentí de esa decisión.

Pero después descubrí algo muy importante: yo no sabía vivir sin arte. Podía dejar de actuar durante un tiempo, podía alejarme del teatro, pero no podía dejar de crear. Entonces empecé a escribir. Escribía muchísimo, aunque no mostraba nada.

Más adelante apareció el cine porque pensé que podría compatibilizarlo mejor con mi vida familiar. Descubrí que también exigía muchísimo trabajo, aunque tenía otra dinámica. Tiempo después hice otra pausa. No quería hacer teatro ni cine, pero seguía escribiendo.

Hasta que un día sentí que era momento de volver. Recuerdo preguntarme muchas veces: «¿Podré empezar de nuevo?». Y entendí que no necesitaba tener todas las respuestas, solo necesitaba empezar. Fue entonces cuando volví a encontrarme con Gaia Rosviar y juntas comenzamos a darle forma a Pequeña Anita.

El momento en que Ana Foligna descubrió que el arte era mucho más que actuar

Mercedes Mathey: Nunca te quedaste en una sola disciplina. Música, teatro, cine, escritura… ¿Hubo algún momento que cambiara tu manera de entender el arte?

Ana Foligna: Sí. Trabajar con Pepe Cibrián cambió completamente mi mirada. Ahí entendí que ser artista no era solamente actuar. Podía unir la música, el teatro, la escritura, el cine y la narración. Comprendí que el arte era mucho más amplio de lo que imaginaba, y esa es justamente la mirada que hoy intento transmitir desde el Laboratorio de Anita.

Cuando pienso en el arte, pienso en un laboratorio: un lugar donde uno experimenta, mezcla, investiga y descubre. Quizás yo no pinto, pero trabajo con los colores. Hay personas que no cantan, pero tocan un instrumento; otras escriben, bailan o filman. Todo eso también es arte.

«Cuando dejamos de jugar, dejamos de crear»

Mercedes Mathey: Durante toda la entrevista apareció una idea que me parece muy poderosa: el arte necesita juego.

Ana Foligna: Totalmente. Creo que cuando empezamos a tomarnos el arte demasiado en serio dejamos de jugar, y ahí perdemos algo muy importante. El arte necesita disciplina, compromiso y muchísimo trabajo, pero también necesita curiosidad. Necesita sorprenderse. Necesita disfrutar.

Cuando dejamos de jugar aparecen los miedos: el miedo a equivocarnos, a no ser suficientes o a creer que todavía no somos artistas de verdad.

Yo recuperé ese juego cuando estudié comedia musical. Después el cine me ayudó a ordenar ese universo creativo, pero siempre vuelvo al teatro, porque ninguna función es igual a la anterior. Cada vez que subís a un escenario todo vuelve a empezar, y eso sigue emocionándome.

El trabajo invisible detrás de cualquier proyecto artístico

Mercedes Mathey: Las redes sociales muchas veces muestran solamente el resultado final. ¿Qué sentís que la gente no ve del trabajo artístico?

Ana Foligna: Que detrás de cualquier proyecto hay muchísimo más de lo que parece. Hay horas de estudio, tiempo, inversión, dudas y contradicciones. También hay momentos en los que una se pregunta: «¿Qué necesidad tenía de meterme en todo esto?».

Después el resultado puede gustar o no, pero todo ese recorrido existe. Y creo que todavía falta comprender que el arte también es un trabajo.

El arte también necesita tiempo

Después de escuchar la historia de Ana Foligna, queda claro que una carrera artística no siempre avanza en línea recta. Hay pausas, cambios de rumbo y momentos para cuidar a la familia, así como otros para volver a crear.

Quizás esa sea una de las enseñanzas más valiosas de esta conversación: entender que detenerse no significa abandonar. A veces, precisamente durante esas pausas, el artista sigue creciendo por dentro.

Y, como dice Ana Foligna, el arte nunca deja de existir mientras conservemos la capacidad de jugar.

En la próxima entrega…

En la segunda parte de esta entrevista exclusiva para Socialmente Artista, Ana Foligna nos contará cómo nació el Laboratorio de Anita, el proceso creativo de Pequeña Anita junto a Gaia Rosviar y por qué cree que el arte puede convertirse en una herramienta de transformación para niños y adultos.

No te la pierdas.

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Cuando el arte se convierte en estrategia: nuestro paso por Onda Regional junto a Bexzy Gallegos

El martes 25 de noviembre, vivimos una experiencia hermosa al visitar Onda Regional junto a la talentosa Bexzy Gallegos. Compartimos una conversación profunda, honesta y muy necesaria sobre el rol del arte en la vida cotidiana, en el mundo del emprendimiento y dentro de las empresas.

Y quiero dejar una idea clara desde el comienzo:
El arte no es solo para artistas. El arte es una herramienta estratégica para cualquiera que quiera crecer.

Durante la nota hablamos sobre cómo los recursos artísticos:

  • potencian la creatividad,
  • mejoran la resolución de problemas,
  • fortalecen la comunicación,
  • equilibran emocionalmente a los equipos,
  • y abren nuevas posibilidades de pensamiento y negocio.

Podés escuchar la entrevista completa aquí:

Escuchar entrevista completa en Onda Regional

Por qué las herramientas artísticas son imprescindibles para emprendedores y empresas

1. Potencian la creatividad (esa que todos necesitamos)

La creatividad no es exclusiva de quienes pintan, escriben o cantan.
La creatividad es un músculo que se entrena.

Cuando utilizamos herramientas artísticas, ese músculo se activa. Y cuando se activa:

  • encontramos nuevas soluciones,
  • innovamos con más naturalidad,
  • vemos oportunidades donde antes había límites.

Para un emprendedor, esto es oro puro.
Para una empresa, es evolución.

2. Ayudan a resolver problemas de forma más efectiva

Las dinámicas artísticas nos llevan a mirar desde otro ángulo.
Ese simple cambio de perspectiva puede desbloquear problemas que llevan tiempo estancados.
Es pensamiento lateral en acción.

3. Generan equipos más equilibrados y sostenidos en el tiempo

El arte regula emociones, baja el estrés y habilita una comunicación más sincera y más humana.

Equipos emocionalmente equilibrados:

  • trabajan mejor,
  • se desgastan menos,
  • sostienen su motivación,
  • colaboran con mayor fluidez.

Esta es una de las razones por las que cada vez más empresas incorporan herramientas creativas en sus dinámicas internas.

4. Dan libertad mental y abren nuevos caminos de negocio

Cuando trabajamos desde lo artístico, permitimos que aparezca la imaginación.
Y de la imaginación nacen nuevas ideas, productos, servicios y estrategias.

Talleres que integran arte + marketing + comunicación

En la entrevista también contamos una novedad hermosa:
desde Socialmente Artista, junto a BG Audiovisuales, estamos ofreciendo talleres exclusivos donde combinamos herramientas artísticas con contenidos de emprendimiento y marketing.

Son experiencias diseñadas para:

  • activar la creatividad,
  • mejorar la expresión,
  • descubrir la esencia del proyecto,
  • potenciar la comunicación,
  • incorporar técnicas audiovisuales para redes,
  • y transformar toda esa energía creativa en estrategia real.

Son talleres para cualquier emprendedor —sobre todo para quienes creen que “no son creativos”— y para empresas que buscan fortalecer su cultura interna.

Un cierre desde el corazón

El paso por Onda Regional fue un recordatorio más de todo lo que defiendo desde Socialmente Artista:
el arte transforma. Empuja. Ordena. Abre. Conecta.

Si liderás un emprendimiento o un equipo, integrar herramientas artísticas puede marcar un antes y un después.
Puede ser lo que estabas necesitando para que algo finalmente se desbloquee.Gracias, Bexzy, por compartir el espacio.
Gracias a Onda Regional por abrir las puertas.
Y gracias a vos por estar del otro lado, con ganas de seguir creciendo.

¿Querés participar de nuestros talleres creativo-estratégicos?
Escribinos y te sumamos a la próxima edición.
Contactar a Socialmente Artista

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Entrevista a Juana Mariasch

Juana Mariach: «El canto para mí es sinónimo de libertad y expresión»

Juana Mariach es cantante, compositora, doula vocal y terapeuta corporal. En esta entrevista íntima, nos comparte su recorrido artístico, desde sus primeros pasos como maestra de canto hasta sus experiencias acompañando embarazos y partos con la voz. Hablamos sobre creatividad, espiritualidad, ciclicidad femenina y qué significa realmente vivir del arte en un mundo complejo. Una mirada auténtica y profundamente inspiradora para artistas y buscadores del bienestar a través del arte.

¿Cómo descubriste tu vocación artística?

Bueno, según cuenta mi madre, desde los nueve meses ya cantaba, cuando ella me dejaba en el cochecito mirando los árboles. Creo que el canto, el oído musical y la búsqueda expresiva siempre estuvieron presentes en mi infancia.

Recuerdo que, aproximadamente a los cinco años, cuando vivíamos en Israel, mi tía me regaló un cassette con música de Michael Jackson. Lo cantaba como loca. Incluso abría la ventana del departamento y le cantaba a un viejito que veía en una silla de ruedas, en el edificio de enfrente. Lo hacía con mucha intención, como deseando alegrarle el día. Y creo que esa sigue siendo la intención de mi voz: sanar, calmar, acompañar y brindar alegría.

¿Cómo influyó tu entorno familiar en tu camino artístico?

Mi familia siempre me incentivó y potenció mi lado artístico. Cuando vivíamos en Israel, yo era muy chica y no hablaba hebreo, así que me expresaba mucho a través del dibujo y mis padres me impulsaban a seguir pintando. Mi papá, que es arquitecto, está muy ligado al dibujo, y mi mamá fue bailarina y diseñadora de ropa. En casa el arte siempre estuvo muy presente.

La música también fue parte de nuestra vida cotidiana. Mis padres cantan muy bien, con mucho oído, aunque ninguno tocaba instrumentos. Mi abuela materna sí era pianista y daba clases de piano. Pero, como cantante profesional, soy la primera de la familia.

¿Cuándo comenzaste a formarte profesionalmente como cantante?

Cuando tenía nueve años, mi mamá me propuso tomar clases de canto o sumarme a un coro. Yo cantaba porque me gustaba, tenía facilidad y era afinada, pero aún no sabía que eso podía ser una vocación. Fue ella quien me impulsó. En esa época, también tuve la oportunidad de cantar en vivo gracias a Clara Terán, una amiga de mi mamá que hacía música para chicos. Canté en escenarios, en televisión, incluso con Daddy Brieva. Todo eso me generaba una felicidad inmensa, pero aún lo vivía desde un lugar muy genuino e inocente.Gracias al impulso de mi madre, entré al Coro de Niños del Teatro Colón. Estuve allí desde los nueve hasta los once años. Fue mi primer trabajo como cantante y una experiencia que marcó mi vida.

¿Qué obstáculos encontraste en el camino artístico?

Desde siempre escuchaba: «Vas a ser cantante, ¿no?» Pero cuando terminé el colegio, empecé a dudar. Fui a un colegio privado, donde la mayoría de mis compañeros eligieron profesiones más tradicionales, y eso me generó miedo e inseguridad. No creía que fuera posible vivir del arte. Estudié varias carreras como Comunicación Social, Psicología y Sociología. También cursé tres años de la Licenciatura en Artes Musicales en la UBA, en Puan. Pasar por la universidad fue algo que quería vivenciar, y aprendí muchísimo, pero ahí también me di cuenta de que lo mío iba por otro lado. Siempre tuve cierto rechazo a lo institucional.

¿Alguna vez pensaste en dejar el arte?

No pensé en abandonar el arte en sí, pero sí me sentí muy frustrada en ciertos momentos. Después de tres años estudiando Canto Lírico en el Conservatorio, con reglas estrictas y estructuras un poco caducas, hubo una etapa en la que no soportaba la música. Necesitaba silencio. Sentía que la institucionalización del canto, que para mí es sinónimo de libertad y expresión, se había vuelto una especie de encierro. Me enojé, pero no con el arte, sino con el sistema educativo artístico y su forma rígida de enseñar.

¿Cuándo comenzaste a ver el arte como una profesión?

Aproximadamente a los 20 años. En ese momento estaba en pareja con un pianista, teníamos un dúo de jazz y tocábamos en restaurantes y bares. Empecé a ver que realmente podía vivir de la música. Él me impulsó a dar clases de canto, y cuando empecé, descubrí cuánto lo disfrutaba. Dar clases de canto no solo me permitió sostenerme económicamente, sino que me conectó con personas hermosas. En el proceso, comprendí que mi vocación no era solo cantar, sino también compartir, enseñar, conectar. Nunca se me habría ocurrido que ese era mi camino. Pero hoy lo sé con certeza.

¿Cuál fue tu primer ingreso económico como artista?
Mi primer ingreso económico real a partir del arte llegó cuando empecé a cantar en bares y a dar clases de canto. Logré una estabilidad principalmente gracias a la enseñanza vocal. Después fueron apareciendo trabajos, aunque más esporádicos, como hacer jingles, coros, grabaciones de voces, participar en shows o ser coach vocal. Más adelante, me sumergí profundamente en el universo femenino, explorando la ciclicidad de la mujer, la voz, el útero… Durante la pandemia investigué la conexión entre el cuello uterino y el cuello laríngeo. Fue entonces cuando me convertí en doula vocal, y empecé a acompañar embarazos a través de la estimulación musical prenatal y los partos cantados. Así nació otro rol en mi camino artístico: el de acompañar mujeres con la voz como herramienta central.

¿Qué prácticas personales te ayudaron en tu proceso artístico y profesional?

La voz siempre estuvo presente en mi vida: como herramienta de trabajo, en la meditación, en el cuerpo. Siempre intenté integrar todo eso desde un lugar de acompañamiento, hacia otras voces también.

Una práctica clave ha sido el Ashtanga Yoga, que me acompaña desde hace 15 años. Me ayuda a sostener mi estado físico, mi psiquis, mi salud mental y mi respiración. Hace dos años que practico todas las mañanas, y se ha convertido en mi cable a tierra, fundamental para sostener mi vida, mis shows, y mi cuerpo como instrumento. La meditación y mis prácticas espirituales vinculadas al budismo también son esenciales. Y, por supuesto, las clases de canto, el estudio constante… Siempre fui muy estudiosa: tengo la luna en Géminis, así que la lectura y la formación continua son anclas en mi vida, tanto en mi faceta de artista como de maestra.

¿Cómo describís tu vida artística hoy?
Siento que estoy viviendo un momento de plenitud. Disfruto cada arista de mi ser artista: las clases de canto, los acompañamientos a mujeres embarazadas, y también mi rol dentro de la terapia bioenergética, una disciplina psicofísica donde la voz tiene un lugar central. Como compositora y productora, estoy feliz de comenzar a compartir mi música y lanzarla al mundo. También acompaño a Diego Frenkel, mi pareja, como coreuta, tocando el piano, participando en sus shows. Esa experiencia la disfruto profundamente.

¿Qué significa para vos vivir del arte hoy?
Vivir del arte hoy es una revolución. En un contexto global tan complejo, atravesado por guerras, violencia, hambre e ignorancia, poder crear desde el amor, lo genuino y lo honesto me parece algo profundamente sanador. No lo veo como algo glorioso: es una alegría, pero también un acto de valentía. Me celebro por haber elegido este camino. No me imagino haciendo otra cosa.

Creo que siempre seguí una guía: la salud. El bienestar ha sido mi faro, y como la voz y la música son lo que me convoca, intento que todo lo que haga esté iluminado por esa linterna.

¿Cómo mantenés viva la motivación y la creatividad?
Es una excelente pregunta. La motivación y la inspiración son cíclicas. Hay momentos de mayor o menor conexión creativa. A veces, simplemente quedarme varios días en casa, en silencio, mirando por la ventana, activa mi creatividad. Otras veces me inspira ir al teatro, ver buen cine, escuchar música en vivo, tener una buena charla con amigas, leer, descansar, estar en la naturaleza, meditar…

Incluso durante la práctica de yoga me baja la inspiración. A veces se trata de volver al silencio interior, y otras, de dejarse atravesar por el arte que nos rodea. Inspirarse con una película, una conversación, incluso un plato de comida.

¿Cuál fue tu mayor aprendizaje en este camino?
Últimamente, lanzar mi primer sencillo fue un gran aprendizaje. Pensé que cerrar esa etapa iba a significar un cierre, y me di cuenta de que era todo lo contrario: se abrió un universo nuevo. Me encontré con que, cada vez que intento terminar algo, todo vuelve a expandirse. El aprendizaje es ese: todo está comenzando siempre.

¿Qué le dirías a un artista que siente que no va a lograrlo?

Le diría que ya está equivocado. Las cosas se logran haciéndolas. Me pregunto: ¿qué es “lograr” algo? Para mí, lograr tiene que ver con hacer, con animarse, con equivocarse, con lanzarse al vacío. El simple hecho de hacer ya es un logro en sí mismo. Y después, seguir indagando.

¿Dónde se puede encontrar tu obra hoy?

Principalmente en Instagram, donde comparto imágenes, fotos, mi cotidianidad, mi intimidad y mi proceso artístico. También pueden encontrar mi música en Spotify y en YouTube. En todas estas plataformas me van a encontrar como:

Juana Mariasch

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Hola soy Mechi y quiero darte la bienvenida a esta comunidad de artistas de habla hispana.

Te cuento un poco sobre mi

Hola, soy Mercedes Zayas Mathey, creadora de Socialmente Artista, un espacio cultural y digital que nace con una visión clara: promover la cultura, conectar a la comunidad artística y ofrecer herramientas reales para potenciar el desarrollo artístico profesional.

En un entorno cada vez más digital, creo que el arte no debe adaptarse al algoritmo, sino que el entorno digital debe amplificar la voz del artista. Por eso, Socialmente Artista no es solo una marca: es una red viva de creadores.

El objetivo es construir un ecosistema donde artistas emergentes y profesionales encuentren inspiración, visibilidad, formación y oportunidades. ¿Cómo lo hacemos? A través de contenido formativo, difusión cultural, asesorías estratégicas y colaboraciones que dan valor real.

Promovemos una cultura artística sólida, accesible y sostenible. Porque creemos que el arte tiene poder transformador: en lo personal, en lo social y en lo colectivo.

Si sos artista, gestor cultural, creador o simplemente alguien que cree en el poder de la cultura, este espacio es para vos.

Te doy la bienvenida Socialmente Artista: donde el arte no compite, se comparte.

Te invito a leer las entrevistas de otros artistas que ya están trabajando de manera firme en el mundo artístico para que encuentres la motivación y la inspiración que estás necesitando.

Te deseo una gran carrera y que nunca pierdas esas ganas de crecer como artista.

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Entrevista a Marina Quiroga

Hoy le damos la bienvenida a una gran artista, Marina Quiroga, quien desde hace más de 20 años se dedica a cantar, bailar, enseñar y producir proyectos artísticos.

Contanos un poco sobre tus inicios en el mundo artístico y tu carrera profesional

Mis primeros escenarios fueron a los 11 años y desde entonces participé de muchísimos proyectos distintos y en diferentes roles con una presencia constante en escenarios en Buenos Aires, sobretodo en el mundo del jazz. También grabé discos, viajé con la música y compartí con colegas que admiro.

En el último tiempo me dedicaba principalmente a 3 proyectos, 1 como solista y 2 proyectos con bastantes shows, Héroes del Swing y París Jazz Club, lo que me permitía vivir de la música y tener pocos estudiantes a los que podía hacerles mejor seguimiento.

Actualmente estás viviendo en España, ¿por qué decidiste venir acá y cómo fue la decisión de animarte a «soltar» un proyecto (o todo) para empezar desde cero?

En el último tiempo en Argentina tenía la sensación de estar satisfecha con mi trabajo y tenía ganas de probar expandirme afuera, crecer y mejorar las condiciones y sumado a cuestiones personales decidí venir a probar a España

En un comienzo mi idea no era soltar todo, sino seguir haciendo la producción de parte de mis producciones allá, mientras iniciaba nuevos proyectos acá.

¿Cómo fue empezar en España?

Al principio tenía un panorama muy bueno en todo sentido, pero unas semanas después de llegar empezó el confinamiento y prácticamente todo mi sector quedó paralizado, lo que hizo extremadamente difícil mi llegada a nivel profesional.

Tuve que cambiar bastante mis planes y desacelerar mucho, pero de a poco todo va volviendo.

Sabemos que estás en constante movimiento y que sos una artista a la que le encanta crear y desarrollar proyectos ¿Cuál es tu proyecto actual?

Ahora mismo, además de seguir dando clases, tengo un Trío de Jazz con un concepto más moderno y otro proyecto de swing que están de a poco llegando a oídos de más personas y con los que tuve la suerte de conocer muchos escenarios de Festivales y ciclos de Jazz y Swing de Aragón, que es la zona en la que estoy viviendo.

En el mundo artístico es muy normal atravesar desafíos constantes ¿Cuál crees que fue tu mayor desafío/dificultad al entrar en el sector artístico en España?

El hecho de llegar justo antes del confinamiento fue en sí la mayor dificultad, pero además tomé la decisión de dejar la ciudad y eso me hizo cambiar mucho la perspectiva de mercado, el tipo de oportunidades y el enfoque.

En la zona en la que yo estoy no hay un público tan específico y las condiciones para presentarte son muy diferentes, así que es un constante comprender y reenfocarme a un nuevo momento y contexto.

Te estás preparando para nuevos shows y eventos, Contanos sobre tus próximas presentaciones

Tengo algunas presentaciones actualmente en el verano que me motivaría compartir, pero aún no se hicieron públicas, así que ya iré compartiendo en redes sociales,  Instagram es lo que más uso en este momento.

Socialmente Artista es un espacio plenamente dedicado a inspirar, motivar y acompañar a otros artistas a desarrollar su carrera de manera profesional. Si pudieras dejarles un consejo o recomendaciones a otros artistas que están iniciando o que necesitan ese empujón para dar el siguiente paso, ¿Qué le dirías?

Creo que están muy difundidas algunas frases como «vivir del arte en tal o cual lugar es más fácil o más difícil» o visiones más pesimista como «es muy difícil vivir del arte en cualquier lado».

Yo aconsejaría revisar siempre este tipo de ideas, porque la mayoría de las veces están basadas en comentarios de otros (profesionales o no) y pocas veces están basados en una insistente experiencia personal.

También les diría que hay trabajos que llevan más tiempo de siembra y no siempre se ve cosecha, por lo que si no te gusta «estar en el campo» este no es un trabajo para vos.

Pero para los artistas que disfruten de su trabajo en sí mismo, sea en el rol de compartir en el escenario, en el aula o en aspectos de producción, para las personas que ya saben que su corazón está ahí, sólo queda ir al lado más racional y revisar cuántas horas reloj (literales) estamos destinando a eso.

Aunque parezca obvio, muchos artistas se quejan de no tener fechas pero no pasan 8 horas al día buscando fechas, tampoco tipo trabajo parcial de 4hs, ni siquiera uno liviano de 1 ó 2hs al día y así con cada cosa.

Sí creés que aún te falta estudio, cuantas horas destinás a eso? 

Y así con cada aspecto.

Casi todos los artistas solemos tener o creer que tenemos más contacto con nuestros «sueños» pero la mayoría de las veces no sabemos ni por dónde empezar a la hora de «aterrizarlos».

Así que invito a estar más en contacto con nuestros objetivos con una planificación consciente y con constante revisión de qué da cosechas y qué no y por qué.

Si de un desierto queremos generar un bosque, sea solos o en equipo, hay mucho que hacer para que las semillas lleguen a dar frutos y todo eso lleva tiempo, reflexión y dedicación.

Hasta acá la nota a Marina Quiroga, un placer leerte y compartir tu experiencia.

Te compartimos su perfil de Instagram para que conozcas más sobre sus próximos proyectos y su carrera.

https://www.instagram.com/marina.quiroga.art/

Las maravillosas fotos son de Ana Luz Crespi, conocé su trabajo en el link de abajo

https://www.instagram.com/analuzcrespi/

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Entrevista a Rocío Sirri

¡Hola! Hoy les vamos a compartir la historia y trayectoria artística de Rocío Sirri, una cantante y compositora nacida en Buenos Aires, Argentina.

Se inició en la música a los 8 años y continúa dedicándose a ella hasta la actualidad. Estudió musicoterapia aunque no finalizó esa carrera sino que optó por ser Profesora en Educación Musical, egresada en 2019 del Conservatorio de música Alberto Ginastera, Morón, Buenos Aires. 

Tuvimos el agrado de poder hacerle una entrevista para conocerla más ya que su recorrido artístico es muy rico.

C –¿Cuál es tu fuerte dentro del arte o qué rama te gusta más?

R-«Si bien la docencia me gusta y la disfruto, lo que más amo hacer y mi pasión es cantar, la interpretación y composición de mis canciones. Subirme a un escenario y poder hacer mi música es lo que más disfruto y lo que más me gusta. Si bien también disfruto de la interpretación de canciones de otros y otras artistas, lo que me mueve a mi y me motiva siempre es hacer mis canciones, grabarlas,  producirlas y obviamente interpretarlas en el escenario».

Acerca de su trayectoria, Rocio nos cuenta:

-«Arranqué a los 8 años a estudiar canto, de manera particular. Durante mi adolescencia tuve varias bandas, siempre me gustó tocar con otra gente, compartir, eso que genera  aprender también de un otro. A los… creo que a los 11 años empecé con mi primera banda de rock… y despues tuve entre los 16 y 23 años,  una banda que se llamaba Esteparia con la que hicimos discos, giras, tocamos por muchos lugares de la provincia de Buenos Aires y en algunos lugares del interior. Fue una experiencia hermosa, es el día de hoy que con los chicos cada tanto nos ponemos al tanto de en qué anda cada uno y fue como un momento de crecimiento muy importante para mi. Y después ya arranqué con mi carrera solista, en el 2019 arranqué con algunos singles, y a partir de ahí nunca paré de generar música y de hacer mis canciones y de grabarlas, producirlas, y de tocar. 

Actualmente, por suerte,  tengo músicos amigos divinos que me acompañan en el escenario cuando quiero hacer formato banda, tambien tengo formato solista. Hoy en día tengo una loopera y una guitarra que me acompañan a todos los lugares donde voy, entonces, me gusta tambien ir cambiando de formatos con respecto a mi música, a la presentación de mi música en vivo. 

En el 2021 empecé a trabajar como cantante en barcos, en empresas de cruceros. La verdad que es una experiencia muy linda, que me ha permitido conocer muchísimos lugares del mundo. Adentro del barco soy solista, es decir, canto y toco la guitarra, mayormente canciones en inglés».

C- ¿Cómo surgió la idea de trabajar en un barco?

R- «La idea surgió post pandemia, porque bueno, yo estaba con muchas ganas de viajar y se me presentó la oportunidad de, al principio,  irme con una banda, así que mi primer contrato fue en banda, y luego me pasé a lo que sería la posición de solista. Esto fue en el 2021, e intento hacer 4 o 5 meses al año.

C- ¿En qué compañía trabajas y cómo es la experiencia de trabajar en un crucero?

R- «En su momento empecé con Royal caribbean, y ahora estoy en Celebrity Cruises como solista.

La experiencia es muy linda, pero también es  fuerte estar lejos de todos tus afectos, de tu gente, a veces los necesitas, si bien uno se hace del entorno, y se cruza con gente muy hermosa, mismo muchos argentinos también están trabajando en estas empresas, muchos latinos, pero bueno gente de todo el mundo, con la que uno conecta y genera amistades, y eso es hermoso, pero toda la parte difícil de estar lejos, de también tener que decirle adiós a amigos que uno se hace que por ahí no va a ver nunca más, que viven en otros países. Esa parte emocional es difícil, vivir en un barco tiene sus cosas lindas, como es recorrer el mundo y poder trabajar de interpretar música que es una de las cosas que a mí más me gusta hacer, pero también es duro porque la distancia a mi me cuesta mucho, particularmente yo soy una persona muy de los afectos,  entonces esa parte es la que más me cuesta, por eso intento hacerlo solo una vez al año, y solo 4 meses por el momento. Veremos que depara el destino luego con respecto a lo laboral, pero por el momento esa es mi situación en los barcos».

C- ¿Cómo es el proceso de selección?

«El proceso de selección es a través de una agencia. Nosotros no tenemos contacto directo con la compañía sino que hay varias agencias que se dedican a reclutar músicos y a contactarse ellos con las compañías y buscarnos los contratos y ofrecernos y demás, las oportunidades, los itinerarios, lo que haya, que se presente, nos lo ofrecen, nosotros ahí rechazamos o decimos que si…»

C- ¿Qué requisitos te piden?

R- «Generalmente las audiciones son en video, donde te piden que sea un video en vivo, que sea un video que, si bien se escuche y se vea bien y demás, que se entienda que lo estás haciendo en vivo, porque justamente si es un video muy elaborado y muy… que se note que no es falso, digamos, básicamente…»

C- ¿Recomendarías este trabajo?

R- «Si lo recomendaría. Lo recomendaría para los músicos, porque en Argentina particularmente se que es muy difícil poder vivir de la música, entonces este en un trabajo donde claramente uno puede vivir de tocar?»

C- Según tu experiencia, y tu opinión, ¿cuáles son los Pros y contras de trabajar en un barco como artista?

R- «Los pros son muchos. Esto de poder vivir de la música, poder generar ingresos en dólares, poder ahorrar porque a la vez cuando estás aca no tenes gastos de comida, no tenes gastos de alquiler, no tenes gastos, tenes lo que vos quieras gastar, digamos… Pero las contras para mi por sobre todo es estar lejos de casa, estar lejos de los afectos para mí es de las grandes contras que tiene este trabajo. Después el entorno, también, es estar 24/7 viviendo en tu lugar de trabajo, lo cual es raro. En tu tiempo libre tambien estás disponible, te pueden llamar en cualquier momento, si bien no sucede tanto, te pueden llamar una mañana a decirte que tenés una reunión y demás, entonces, el hecho de vivir en tu lugar de trabajo es un poco dificil a veces… 

Después,  depende de cada barco, a veces la comida no es la mejor, a veces las instalaciones para la parte de los empleados están en algún estado que no deberían y demás, tenés ciertas limitaciones, tenes horario para todo, no es que podes hacer tu rutina, sino que te tenés que adaptar a los horarios de comida, de uso de gimnasio, si es que vas al gimnasio de los pasajeros, sino tenés que ir a otro gimnasio que no está tan bueno quizá, o tan lindo… y varias otras cosas que los músicos por suerte somos grandes privilegiados dentro de los empleados del barco, porque somos los que trabajamos menos horas, entre comillas porque bueno, la performance es de 45 minutos de darlo todo y a veces 3 shows por día, y eso también desgasta mucho y es agotador, y esa es otra de las contras. Es muy agotador porque a veces tienes un día off cada 10 días y estás agotado de tocar y tenés que seguir y poner tu mejor cara, y disimular el cansancio de alguna manera o buscar equilibrar el cansancio que puedas llegar a tener a lo largo del día. (…) Es un ambiente que no es para cualquiera. Yo aconsejo que lo prueben una vez, y que recién después de un contrato decidan si quieren seguir haciéndolo, porque mucha gente lo ama y mucha gente lo odia».

Esperamos les haya gustado la entrevista y les sirva toda la info que nos brindó con respecto al trabajo como artista en cruceros.

Les compartimos a continuación sus canciones para que puedan conocerla un poco más y disfrutar de su música!

Su música en Spotify

También podés encontrar más sobre ella en su perfil de Instagram en el siguiente ícono

Entrevista realizada por Caro Mazzaccaro

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Entrevista Jose Lausirica

Hola Jose, nos encantaría que te presentaras, contanos de dónde sos y a qué rama artística te dedicás

Hola, soy Jose Lausirica, soy de Argentina. Los últimos 4 años viví en Estados Unidos, 3 años en Nueva York, 1 en Miami, y actualmente vivo en un barco. Soy bailarina, cantante y actriz.

¿Cómo y cuándo comenzó tu carrera artística?

Arranqué a estudiar teatro cuando tenía 4 años y a partir de ahí nunca paré. Empecé en la escuela de Valeria Lynch, creo que me hice todos los cursos habidos y por haber en esa escuela. Y después más específicamente también hice danza clásica en Olga Ferri, y en la U.N.A. donde también hice contemporáneo. Hice un par de cursos en el exterior, todos lo que pude. También me recibí de intérprete en comedias musicales y óperas rock en V.L.I.M.A. (Valeria Lynch Instituto Musical Artístico).

Como dije, arranqué de muy chica estudiando e hice alguna que otra cosa acá y allá pero fue más de suerte, de hecho hay una anécdota muy graciosa que un día estaba en el club de amigos, había salido de mis clases de natación y tenis y se me acercaron unas chicas a preguntarme si me quería sacar unas fotos para «Para Ti Tejidos», y yo venía con el pelo mojado, nada que ver, era para invierno,… y bueno nada, ahí arrancó mi carrera de modelo; no soy modelo, pero me pasaron cosas así como de suerte, de estar en el lugar y tiempo indicado. 

También una vez fui a una audición cuando era chiquita, de canto, y yo en ese momento bailaba más que cantar, y mi mamá ni siquiera estaba en Buenos Aires, y la llamé y le dije que me iba a una audición con una compañera de comedia musical y mi mamá me dijo bueno, que vaya, y quedé. Era una competencia de canto y estuve como dos meses en la tele cantando. Me fue muy bien, fue muy gracioso, y ahí creo que descubrí que también me gustaba cantar, que también lo disfrutaba, y ahí como que me puse más las pilas con el canto.

Si tuvieses que definir tu fuerte artístico, ¿cuál sería?

No se si tengo un fuerte específico pero sí puedo decir que es lo que más disfruto y lo que hoy en día más me representa o con lo que me siento cómoda y es la danza. Tuve momentos a lo largo de mi vida donde me sentía más cómoda cantando. Pero hoy definitivamente es la danza, y de hecho es mi forma de, que si un día no estoy en mi misma, de volver o por lo menos de descargar toda esa angustia, o enojo, felicidad, la emoción que sea que tenga ahí dentro plasmarla en algún lado, y es a través del movimiento seguro.

¿Cómo fue la decisión de irte a trabajar al exterior?

Tuve un momento en el que me alejé del arte, después volví y decidí que quería que sea con todo y me puse a estudiar muchísimo más y creo que me la pasaba 24/7 estudiando y buscando oportunidades, y ahí también me agarró la idea de irme a vivir a Estados Unidos, también porque empecé a ganar becas para irme a hacer cursos y cosas, lo cual creo que me prendió la llama. 

Hice un par de cosas en Argentina, y después dije «me voy», y me fui a Estados Unidos. Y justo coincidí con una amiga con la que estudiaba, la Chini Frezza, lo cual me vino espectacular porque estar afuera es muy difícil y la verdad es que nos fué bárbaro. En el medio, obviamente nos agarró la pandemia y eso fue medio un bajón, pero en esa pandemia, una docente nuestra que amábamos (bueno, que sigo amando, me parece una capa, es muy crack) Valeria Cossu, profesora de percusión con el cuerpo, nos escribe y nos dice que quería hacer un proyecto con nosotras, el cual hoy en dia, bueno, está como a un costado, pero fue lo que nos mantuvo la llama viva a las tres para hoy en día estar paradas y seguir trabajando. Creo que los años de pandemia por un lado fueron, nada, muy intensos, pero por el otro lado, había una esperanza. 

¿Cómo nace toda esta experiencia de trabajar como artista y vivir en un barco?

Hoy en día estoy en un barco porque en algún momento me mudé a Miami, y decidí audicionar a todo lo que haya, todo lo que esté disponible en el mercado. Como que yo en un momento pensé que la comedia musical era lo mío, y después de estos años me dí cuenta de que sí, que me gusta, depende el musical, pero que hay un montón de otras cosas que puedo hacer y me encantan, y disfruto, y hasta me gustan muchísimo más que los musicales, lo cual dije voy a abrir el abanico, y me tiré a la pileta, literalmente y por una página que se usa en Estados Unidos empecé a audicionar a todo lo que había y me escriben de un lugar, que yo dije bueno ya fue, me hablan de cruceros, dije bueno, qué sé yo, ni sabía a lo que estaba audicionando. Y ahí me puse a audicionar, tenía que mandar videos, yo no venía de bailar, estaba medio también en una, fue un momento bastante difícil para mí, saliendo de la pandemia, me había mudado a Miami, estaba de novia y mi novio me re bancaba, pero yo estaba como bastante «no feliz». Me estaba costando un montón, de hecho estaba trabajando en un restaurante y yo sabía que eso no era lo que quería hacer.

Estaba bastante angustiada. Y estaba también sin fuerzas, no estaba entrenando, porque bueno, era no tengo plata, esto, lo otro, como que también uno a veces se pone excusas, y cuando está en una nebulosa, se sigue metiendo para abajo. Es como que lo que más te cuesta es ir para arriba.Y con mucha fuerza mental, me puse a audicionar, me puse a practicar, me puse, por suerte era por video, así que lo pude filmar todas las veces que quise. Me alquilé un estudio y dije: «loco.. es acá» y mandé todo el material, y me aceptaron. 

Lo que yo no sabía es que era una agencia, así que me acepta, (no sabía ni de qué era la audición) y me dice «bueno, te vamos a presentar en estos barcos, bla bla bla», y al toque me tomaron. Lo cual fue una cosa increíble, yo no sabía como funcionaba pero de repente de vivir en Miami en una casa con mi novio, estaba viviendo en un barco durante, no sé, 8 meses. Fue espectacular, la verdad que fue una experiencia que me encantó, de hecho hoy lo sigo haciendo. Es un trabajo duro, y mi influencia fue muy única porque en mi caso fue raro. Había una chica que habían echado del elenco de este barco.

¿Para qué compañía de barco trabajas actualmente?

Hoy en día trabajo para Carnival, que es una línea de cruceros de Estados Unidos.

¿Cómo es el proceso de audición para trabajar en esta compañía artística?

El proceso es el siguiente: uno audiciona cuando lo convocan, se hacen los ensayos en los estudios de Carnival en Miami, puede ser durante 1 mes, 1 mes y medio, depende de los shows que tenga ese barco. Todo ese proceso, la primera vez me lo salté porque una chica que estaba en el elenco tuvo un problema, no estuvo más, entonces a mí me contratan y me dicen bueno, pero tenes que ir directamente al barco y te vas a aprender todo en el barco. 

Entonces, los chicos habían estado 2 meses aprendiendo en los estudios los shows porque era un barco de 7 días, eso implicaba que sean 5 shows. Así que caí directamente en el barco sin saber nada, con una mano adelante y la otra atrás.

Fue un proceso muy duro pero  fue, creo el desafío más grande y más gratificante que tuve en mi vida a nivel artístico. Porque no solamente me estaba aprendiendo 5 shows de la nada, sino que encima ni siquiera teníamos un espacio para aprender todo eso, era como bueno tenemos el teatro, vayamos al teatro, ¿no hay teatro? vayamos al camarín. O sea, aprendiendo shows en el camarín. Fue una locura. Después yo sola, capaz en mi cuarto, después en el gimnasio. O sea, literalmente, todos los primeros días viví para estudiar lo cual me encantó, igual.

Y aparte era otro idioma, en inglés. Que se yo, no es lo mismo aprenderme una canción  en español que una canción en inglés, no la retengo de la misma manera, me cuesta muchísimo más. Pero bueno, la verdad es que todos me ayudaron un montón. Me Había tocado un elenco espectacular. Mi manager era divina, y me ayudó en todo lo que pudo y más.  Así que mi primera experiencia fue increíble, además de que estaba viajando por el mundo, lo cual también viene muy bien. 

Y ahora en mi segundo barco, bueno, hice el proceso completo. Fui a los estudios. Conocí los estudios, conocí a la gente en los estudios y también me encantó porque, bueno, siento que los shows me los sé muchísimo mejor, estoy mucho más tranquila, ya el estreno fue en mi caso más tranquila y siento que no tengo que estar todo el tiempo repasando porque tuve el proceso adecuado para aprenderme cada show. Igualmente van “a las chapas” en los estudios, como que no tenés mucho tiempo para respirar o lo que sea, tenés que estar ahí como “on point”. Pero la verdad, me encanta. 

¿Cuáles son los requisitos artísticos para trabajar en un barco?

Los requisitos que piden dependen de cada compañía de barco obviamente. Por ejemplo, en Carnival todo el mundo hace todo. Los cantantes bailan, y los bailarines cantan. Pero hay otras compañías en las que piden solamente cantantes o solamente bailarines. También depende de la compañía el nivel de lo que piden, nivel profesional, por supuesto, en todos los casos. 

Obviamente, en el camino te encontrás de todo. Son compañías tan grandes, y hay tanta gente trabajando.A mi me ha pasado de ver un elenco que es increíble, y decis «Wow, estos chicos, no sé de dónde salieron» y de repente hay elencos que decís «ahh, mira.. mira que interesante este elenco». Como que hay de todo, como en todo el mundo. Pero bueno, sí, es un nivel súper profesional. Y se nota que es gente que estudió toda la vida o que está siempre ahí al día, digamos. 

A nivel burocrático ¿cuáles son los requisitos para trabajar en un barco?

Los requisitos, asumo que dependen de cada compañía, va a ser un poco distintos, pero bueno, primero, tener una visa. Que puedas entrar a Estados Unidos, que generalmente si no la tenés, te ayudan a tramitarla, que va a ser B1, B2 y  la C1D. B1 B2 es para poder estar ensayando en Estados Unidos y poder cobrar, que te hacen ingresar con la B1. Ellos te mandan una carta para que puedas trabajar y después la C1D porque es la que estás en tránsito, o sea, es la de tripulante. Si bien es aguas internacionales, nosotros pasamos por Estados Unidos, cada vez que uno se baja del aeropuerto, cuando se baja por esa cantidad de horas tenes que tener una visa. Que obviamente eso después se encargan ellos, vos no tenes que estar presentando eso todo el tiempo, cada vez que te bajas del barco. Eso primero y principal, después, pasaporte, todas esas cosas al día. 

Te piden estudios médicos, varios. Ellos te mandan una lista y tiene que estar aprobado por alguna de las asociaciones que ellos contemplan, no puede ser cualquiera, pero esa información la tienen ellos y te ayudan. 

También piden vacunas, que bueno, eso está dentro de lo que es el certificado médico y los estudios, pero también te piden vacunas de covid, y algunas vacunas si no las llegas a tener te las pueden dar en el barco. 

¿Cómo es tu experiencia trabajando para Carnival?

A mi Carnival, por ejemplo, me encanta porque puedo hacer las dos cosas. Yo estoy contratada como cantante-bailarina. Entonces canto y bailo. O sea, tengo sólos como cantante pero también bailo un montón porque de repente hay shows en los que cantan dos personas y la otra cantante hace el track de bailarina que es como mi caso hoy en día, entonces estoy super mega contenta porque canto y bailo un montón. Me encantaría estar como bailarina-cantante tal vez, pero hay diferencia en los rangos. Es una discusión eterna entre los artistas, pero bueno, ya se sabe. Los bailarines, generalmente, quedamos como por debajo, y el salario es muy distinto de un bailarín-cantante a un cantante-bailarín, y los beneficios que puede llegar a tener en la compañía también. Lo cual, hay pros y contras de la industria en general. Estoy muy contenta de que me hayan contratado de cantante-bailarina. Pero bueno, como dije antes. Cualquier pregunta que tengan me pueden contactar, no hay ningún problema. 

¿Cuáles son los pros y contras de trabajar arriba de un barco como artista?

Pros y contras: Bueno, como pro, haces el trabajo de tu vida. La verdad es que mayormente el trabajo es eso, estar en el teatro y dar el 100% tuyo.Tenemos algunas que otras actividades en el día, pero la verdad es que son muy pocas, por lo menos con mi compañía son muy pocas, tenemos bastante tiempo libre. Viajas un montón, conoces un montón de lugares, conoces un montón de culturas porque en el barco trabaja gente de muchos lugares, es demasiado internacional, lo cual esta bueno. 

Si tenés un buen elenco, o un buen grupo en general de trabajo estas todo el día con amigos, como que podés decir: “che, estoy aburrido, vamos a tomar unos mates?”, “che, un café a tal hora? si”, ¿nos juntamos en la playa? dale”, como que en ese sentido, está bueno porque tenés a la gente muy cerca. 

No perdés tiempo en transporte público o en lo que sea, el medio que sea que se muevan para ir a trabajar, es como que estás ahí todo el tiempo.

En este momento estoy trabajando en un barco que es bastante chico, dentro de lo que son los barcos, y está buenísimo porque nos conocemos todos con todos, entonces, eso me encanta porque se genera un ambiente super copado. Vas caminando y conoces a la gente, no es que la gente camina y te ignora y no te mira como pasa en los barcos más grandes que hay tanta gente que es imposible conocerte con todos los empleados, es imposible. Eso es un pro de trabajar en un barco chico que a mi me encanta. Y aparte es mas tranquilo afuera en la parte de los pasajeros, yo particularmente todo bien con los pasajeros pero trato de evadirlos lo mas que puedo, pero no le digan a mi jefe (ríe). 

Ah, otra cosa pro importante! Tenemos un montón de descuentos en todo lo que son negocios de acá del barco, no se por ejemplo, perfumes, en perfumería tenemos un montón de descuentos, en relojes, cosas de free shop, todo eso con descuento, así que eso está muy bueno. 

Con esta compañía si estás 6 meses podés tener descuentos para traer a tus familiares. En mi caso tengo un cuarto sola, no comparto con nadie, entonces puedo traer si quiero un familiar a que duerma conmigo y me sale muy barato, algo así como 7 dólares la noche. Eso me parece espectacularmente copado. Soy re pro barcos.

Ahora hablemos de las contras de trabajar en un barco

Las contras son que estas lejos de tu familia, de tus amigos, de tu casa, por bastante tiempo. A veces dependiendo del barco y la gente con la que trabajas podés sentirte un número; en mi experiencia personal, la gente que me tocó siempre fue muy copada y me ayudaron lo más que pudieron pero bueno, por momentos, podés sentirte un número, porque hay tanta gente trabajando, porque no solamente es tu barco, sino que es la compañía en general, asi que bueno puede llegar a pasar.

Si te toca un grupo de trabajo no tan copado, estas 6/7 meses embarcada con gente que no querés estar y no querés ver. En el caso de los bailarines comparten cuarto, lo cual va a depender también de la persona con la que compartas la experiencia, pero no sé, siento que son cosas más al azar, siento que es más probable tener una buena experiencia que una mala experiencia asi que… ¡aguante los barcos!

¿Recomendarías esta experiencia a otros artistas?

Es sacrificado, no voy a mentir. Pero está muy bueno. No solamente estás trabajando sino que estás viajando. Y bueno, obviamente no voy a mentir, también depende del elenco y la gente con la que estás trabajando, que te toca y es medio al azar,  la experiencia que uno puede llegar a tener. Creo que cada experiencia puede ser única, puede ser muy buena, puede ser lo opuesto por supuesto, pero bueno, hasta ahora a mi me han tocado experiencias increíbles. 

Todo aquel que quisiera probarlo, se lo recomiendo. Cualquier cosa me pueden escribir, no tengo ningún problema en pasar información. Toda ayuda siempre viene bien entre los artistas, está buenísimo que nos ayudemos, que nos pasemos información. Hay trabajo para todos. Y por ejemplo en Carnival siempre están buscando gente y se que en otras líneas de barcos también. Hay un montón de agencias que te ayudan con todo eso, hay un montón de líneas que se pueden aplicar directamente y realmente están siempre buscando gente. Una vez más ¡Aguanten los barcos! (Finaliza la entrevista Jose)

Esperamos te haya gustado, inspirado y motivado a seguir creciendo en tu carrera artística y que nada te desconecte de algo tan especial como el arte.

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¡Te damos la bienvenida a nuestra comunidad de artistas!

Aquí celebramos la creatividad en todas sus formas. Es por eso que queremos compartir con vos algunos puntos fundamentales a tener en cuenta a la hora de hacer de nuestra pasión, nuestra mayor fuente de ingresos.

Sea cual sea la rama del arte a la que te dediques, tienes diferentes opciones a la hora de buscar una salida laboral. Por un lado, como en todo trabajo tenemos la posibilidad de enviar nuestro CV a diferentes lugares de la industria audiovisual que realizan convocatorias específicas. Pero como lo que hacemos es arte, no basta con escribir nuestra experiencia, sobre todo ahora que la tecnología avanza a pasos agigantados y hay mucha información y sobreinformación y bombardeo de imágenes. Entonces, se nos pide a los artistas que, además de escribir nuestros datos y experiencia, corroboremos dicha experiencia mediante un reel. ¿Qué es un reel? es un video que editamos con todos los trabajos realizados para que los empleadores puedan vernos en acción. También deberás tener algunas fotos de book, ya que para muchos personajes a interpretar se tiene en cuenta la imagen o el «physique du rol», es decir, si tu perfil da con el personaje que se debe interpretar. 

Todo esto requiere una acción por parte de nosotros, los artistas, y una continua formación en diferentes ámbitos del arte como aprender de planos o editar vídeos, o como nos sucede hoy en día, hacer de nuestro hogar un set -ya que está de moda el «autocasting», en lugar de ir personalmente a la castinera-, y entonces tener conocimiento también de iluminación y sonido, por mencionar algunos…

Todo este material lo podemos presentar en diferentes castineras y productoras para formar parte de su base de datos; podemos enviarlo a representantes artísticos que harán este trabajo por nosotros a cambio de una comisión por cada trabajo realizado, o podemos estar atentos/as a las búsquedas especificas que se realizan y a menudo se publican en redes sociales. 

Pero además de las motivaciones individuales, los artistas también pueden encontrar beneficios significativos al formar parte de una comunidad en la que comparten sus pasiones por la creación de arte. Este tipo de comunidad puede ayudar a los artistas a colaborar entre sí, compartir sus conocimientos y aprender unos de otros. También pueden compartir recursos y técnicas que pueden mejorar su trabajo y lograr un mayor alcance de su arte.

La creación de una comunidad también puede dar lugar a nuevas oportunidades de ventas y exhibiciones de arte, así como también a la creación de nuevas obras y elencos autogestivos con formato de cooperativa, con lo que se puede aumentar la visibilidad de su obra ante una audiencia mayor y diversa, lo que a su vez puede resultar en un mayor éxito financiero.

Esto es lo que buscamos con «Socialmente Artista». Desde el minuto 1, pensamos en crear una comunidad donde podamos expresarnos, difundirnos, compartir y colaborar. Nuestra misión es conectar a los artistas de habla hispana que están alrededor del mundo y ayudarlos en sus búsquedas laborales y su crecimiento profesional, por medio tanto de castings y convocatorias, como también con la difusión de artistas,  cursos y talleres que consideramos que pueden servirles para su crecimiento artístico y profesional, ya sea para entrenar como para obtener nuevas herramientas y de esta manera poder tener más competitividad en el ambiente. 

Los nuevos tiempos que corren, nos muestran que ya no hay fronteras, que la tecnología nos une. Por eso, Mechi desde España, yo, Caro, desde Argentina, seguimos colaborando la una con la otra para proyectos unipersonales, en conjunto o con un grupo mayor de artistas. Pero queremos ir más allá. Quisimos extender esta red a todos los amigos y amigas que tenemos en el ambiente artístico, que son muchos. Y luego, fuimos encontrando artistas fantásticos, que quizá no conocemos personalmente, pero, como dije antes, la maravilla de las redes sociales hizo que podamos disfrutar de su arte sin importar donde se encuentren. 

En definitiva, para un artista, la creación de arte y la creación de una comunidad de apoyo son dos conceptos complementarios que trabajan juntos para lograr su éxito a largo plazo. Con la motivación y la ayuda de otros artistas, podemos encontrar la inspiración y los recursos que necesitamos para perseguir nuestras pasiones y seguir auto superandonos.

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